UNA EXCURSIÓN POR EL MÁS GRANDE MERCADO DE PULGAS DE PARIS

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De todos los mercados de pulgas de Paris, el más conocido es el Mercado de Pulgas de Saint-Ouen Clignancourt. A parte de ser la cuna histórica del jazz gitano, este mercado mítico acoge a más de cinco millones de visitantes cada año. Decidimos darnos una vuelta durante un día por este mercado de pulgas parisino, del cual se dice ser el más grande de Europa.





Para decir la verdad, el mercado es un agrupamiento de 15 más pequeños mercados – formado por interminables casetas y comercios de basura – extendido sobre más de siete hectáreas de terreno. Lo que más nos llamó la atención a nuestra llegada es la pura diversidad: la cantidad de artículos que encontramos y la gente que conocimos era casi mareante. Hablando de presupuesto, los artículos iban de €1 para un cepillo de dientes hasta €30,000 para una butaca, lo que muestra que hay algo para todo el mundo. Se encuentra directamente al límite entre Paris Norte y las afueras, fácil de acceso con el Metro Línea 4, parando en la Puerta de Clignancourt.



Saint-Ouen es famoso gracias a sus adorables antiguos mercados que se parecen a villas y cuyo fondo sirvieron a películas como Midnight en Paris de Woody Allen y Zazie Dans Le Métro de Louis Malle. Pero no todo es romántico y pasado de moda. De hecho, en los primeros 200 metros después de la salida de la estación de metro, asistimos a una competición salvaje entre chicos tratando de vender perfumes falsos y todo tipo de artículos de segunda mano (casi nos metimos en un problema serio tratando de tomarles fotos). Es preferible evitar sus ofertas dudosas y esperar de llegar al verdadero mercado.



Rápidamente alcanzamos docenas de casetas en línea unas después de otras que venden de todo; pasando por máscaras africanas tradicionales hasta cualquiera objeto, como por ejemplo taxidermia híbrida, grabados japoneses en madera o bien llaves que no tienen cerraduras, todo esto a muy buen precio. Los objetos estaban por veces maravillosamente dispuestos por sus dueños, y otras veces colocados no importa cómo – de todas formas, vale la pena echarle un vistazo. Los comerciantes eran amables y disfrutaban mucho contándonos historias acerca de los objetos que tenían en exposición. Compramos para nosotros mismos gafas Pikachu por €2.50 (el precio inicial era de €10).



Caminando un poco más lejos en la calle Jean-Henri-Fabre, nos topamos diferentes tiendas de zapatillas de deporte, discos y bric-à-brac.



En seguida apreciamos el espectáculo de los otros visitantes del mercado, todos vestidos con sus atuendos de domingo. Es así cuando visitas, siempre te encuentras con gente vestida con exageración; uno o dos típicos “chineurs” franceses tocando los objetos de la punta de los dedos examinándolos con reticencia; y algunos niños de más o menos 5 años comportándose con confidencia y haciendo prueba de alguna seria calidad de negociador.







Llegando a este punto, empezamos a tener hambre y caímos bajo la tentación de deliciosas crepes bretonas de Yann que se encuentra justo en la esquina de Jules Vallès y Jean-Henri-Fabre. La elección del Chef – un surtido de patatas, cebollas, Tabasco y queso – estaba buenísimo.





Una vez fuera de esta zona repleta, todo de un golpe el ruido disminuyó y encontramos unas cuantas tiendas mucho más relajantes. Descubrimos buena música en Copa Music (54 bis calle Jules Vallès) y al lado Beatsqueeze Records. Luego encontramos una tienda de decoración con muy buenos precios que se llama Vintagez-Vous, y que vende muebles de los años 50 hasta los 70, lámparas y objetos, y justo después una bonita boutique de ropa antigua con artículos a buen precio y divertidos que se llama Antilopes.





Pasamos tiempo mirando viejos posters, libros de segunda mano, broches e insignias en el mercado Dauphine, que está cubierto por un techo de vidrio. En el centro se encontraba un inmenso platillo volador naranja que parecía haber aterrizado ahí proviniendo del cosmos. Desafortunadamente, no pudimos entrar en él, pero supimos que era una casa construida en plástico que se llama Futuro, y que fue creada por el arquitecto Finés Matti Suuronen en los años 1960.







Un poco más lejos, encontramos el mercado Serpette – un mercado cerrado con un ambiente completamente diferente. Teníamos la impresión de estar caminando por una casa grande con techos bajos e interminables pasillos, cada habitación tenía un estilo diferente. Algunas parecían la habitación de un coleccionista compulsivo acogiendo miles de objetos diferentes, sin embargo, otras parecían la residencia de un minimalista metódico con un gusto caro.



Decidimos acabar nuestra visita explorando uno de los más céntricos y famosos mercados de Saint-Ouen, el mercado Paul Bert. Cada caseta, realmente única, recoge algunos objetos excepcionales, casi antigüedades y artículos de diseñador, todos puestos a disposición con precaución. Había tantas casetas magníficas, que decidimos atraer nuestra atención para vosotros sobre algunos solo:

Bénard Compagnie (Allée 2 Número 22) y Augustin Deleuze (Allée 2 número 107)

Estas dos casetas se encuentran una frente a la otra, están unidas por la más cuca asociación entre Pierre Bénard de 69 años y el mucho más joven Augustin Deleuze. El Señor Bénard, a parte, de ser el hombre más bueno de todo Saint-Ouen, vende antigüedades desde hace veinte años después de haber dejado una carrera en publicidad. Posee una mezcla admirable de estilos y de edades en su tienda, se puede encontrar un armario de madera del siglo 19, así que un sofá danés de 1940. En la caseta de Augustin, encontramos un vestigio roto en terracota del siglo 18, y un busto de Apolo en hierro. Aunque la caseta es del joven, su padre se encontraba ahí con él, y los dos constituyen un dúo impresivo.





UnDeuxTroisAntics (Stand 123 marché Paul Bert)

Otro de los dúos padre et hijo que hemos encontrado, es el de François Flamand y su hijo Henri, que se estaban relajando en unas butacas de lujo y conversando tranquilamente cuando llegamos. Bien que la caseta sea propiedad de François, Henri comparte la pasión de su padre por las antigüedades. Nos impresionó particularmente un traje de samurái que se encontraba en el medio de otras lámparas y de estatuas.



Remix Gallery (110 rue des Rosiers)
Esta caseta nos llamó particularmente la atención por culpa de sus muros brillantes, color oro (los cuales están en realidad, cubiertos por mantas de sobrevivencia), que quedan bien con los objetos de neón que están expuestos. Hablamos mucho con los dueños, Valérie y Antoine, respectivamente un artista y un profesor de historia, sobre el arte de ser un “chineur”. Aparentemente es una pasión que se transmite normalmente entre las generaciones de una familia, y que requiere las virtudes de la minuciosidad, del conocimiento, y del instinto.



Es difícil de nombrar todos los nombres de las casetas que nos gustaron durante nuestra visita, pero hemos apreciado la colección de globos de Nathalie Blancard (16 calle Paul Bert); las luces perfectamente organizadas de Didier Jean Anicet (A1043); y la caseta de Viviane Hadida, que es especialista en conchas de lujo (allée 2 caseta 113). También estuvimos encantados de admirar algunas de las magníficas creaciones de Memphis and Ettore Sottsass en la Galería Wauthier (Allée 6, caseta 226).





Lo que parece emanar, poco importa el estilo o la historia del comerciante, es el amor que tienen por los objetos que exponen. Cuando caminas por los alrededores de Saint-Ouen, no puedes parar de imaginar cuales son las historias, a veces complejas, detrás de cada uno de estos objetos. Cada objeto habiendo una vez sido concebido de, dibujado, creado, comprado, regalado, utilizado, querido, odiado, expuesto, escondido, roto en un golpe de cólera, arreglado, abandonado, y a lo mejor encontrado por un nieto en el garaje de una casa de vacaciones años más tarde.

El mercado de pulgas de Saint-Ouen Clignancourt está abierto el sábado de 09.00 a 18.00; el domingo de 10.00 a 18.00; y el lunes de 10.00 a 17.00. Se encuentra a treinta minutos de Generator Paris. Coge el metro No2 en Colonel Fabien, cambia en Barbès – Rochechouart y coge el metro No4 hasta la Porte de Clignancourt.

Fotografía: Alice Kunisue